En la última década, las pizarras de los bares más modernos de París, Nueva York y Ciudad de México han sustituido los nombres de grandes bodegas por términos como «maceración carbónica», «mínima intervención» y «vinos vivos». El movimiento del vino natural ha llegado para quedarse, pero ¿qué lo diferencia realmente de la botella que compras habitualmente en el supermercado?

1. El Viñedo: Donde todo comienza

La diferencia fundamental radica en la intervención humana.

  • Vino Convencional: Se apoya en la viticultura tradicional que permite el uso de herbicidas, pesticidas y fertilizantes químicos para asegurar una cosecha estable y libre de plagas.
  • Vino Natural: Proviene de agricultura ecológica o biodinámica. Aquí, el viticultor trata el viñedo como un ecosistema autosuficiente. No se usan químicos sintéticos; se confía en la biodiversidad para proteger la uva.+2

2. La Bodega: ¿Química o Alquimia?

Es en la fermentación donde ocurre la verdadera división. Un vino convencional busca la consistencia (que sepa igual año tras año), mientras que el natural busca la expresión pura del terreno.+1

CaracterísticaVino ConvencionalVino Natural
LevadurasSeleccionadas en laboratorio para aromas específicos.Indígenas (las que vienen en la piel de la uva).
AditivosPuede contener clarificantes, azúcar o ácido tartárico.Cero aditivos. Solo uva fermentada.
FiltradoFiltrado intenso para un aspecto brillante y cristalino.Suele ser turbio porque no se filtra para no quitar cuerpo.
Sulfitos ($SO_2$)Niveles altos para conservar y estabilizar.Mínimos o inexistentes (menos de 30 mg/l).

3. El Debate de los Sulfitos

Los sulfitos son el «conservante» del vino. Evitan que se oxide o que bacterias no deseadas arruinen el líquido.+1

  • El argumento natural: Dicen que los sulfitos «matan» el alma del vino y son responsables de los dolores de cabeza.
  • El argumento convencional: Sin ellos, el vino es inestable y puede echarse a perder en el transporte o presentar olores extraños (como establo o sidra).

4. Perfil de Sabor: ¿A qué saben?

Si esperas el sabor clásico de un Rioja o un Cabernet de Burdeos, el vino natural te va a sorprender (y quizás a asustar).

  • Vinos Convencionales: Notas claras de fruta, madera (si tiene crianza) y una estructura predecible y elegante.
  • Vinos Naturales: Suelen tener una acidez más alta, aromas «salvajes», notas de levadura, kombucha o fruta muy madura. Son vinos «eléctricos» que cambian minuto a minuto en la copa.

Nota del autor: Beber vino natural es aceptar la imperfección. Es entender que cada botella es una fotografía líquida de un lugar y un momento específicos, sin filtros de Instagram.

Conclusión: ¿Cuál elegir?

No hay una respuesta correcta. Si buscas elegancia, guarda y una experiencia familiar, el vino convencional de calidad es imbatible. Pero si quieres aventura, historias de pequeños productores y un producto libre de procesos industriales, el vino natural es tu camino.

Al final del día, como dicen los sumilleres: «El mejor vino es el que se comparte».

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