Que tus ollas se pongan negras o saquen humo se debe a una mala combustión del gas, lo que genera hollín. Para solucionarlo, debes limpiar los quemadores obstruidos y ajustar la entrada de oxígeno (ventila) en la base de cada quemador hasta obtener una llama completamente azul.
1. Limpia los quemadores a fondo
La suciedad y los residuos de comida son la causa principal por la que los quemadores se ahogan y producen una llama amarilla.
- Retira las parrillas y los quemadores.
- Remójalos en un recipiente con agua caliente, un chorro de vinagre blanco, jabón para platos y un poco de bicarbonato.
- Limpia los pequeños orificios de salida de gas usando un alfiler fino o un cepillo. Asegúrate de que estén completamente secos antes de volver a colocarlos
2. Limpia los quemadores y esparcidores
Los residuos de comida y grasa tapan los pequeños orificios por donde sale el gas y el oxígeno, causando humo.
- Retira las piezas de los quemadores y sumérgelas en un recipiente con agua tibia, jabón lavaplatos, un chorrito de vinagre y el jugo de un limón durante 1 hora.
- Límpialos con un cepillo y un alambre fino para destapar todos los agujeros. Sécalos perfectamente antes de volver a colocarlos.
3. Verifica el tipo de gas
Asegúrate de que tu cocina esté configurada para el tipo de gas que utilizas en casa (Gas Natural o Gas Licuado/Bombona). Los inyectores (espreas) son diferentes para cada tipo. Si usas gas de bombona con inyectores de gas natural, la mezcla será incorrecta y producirá hollín.




