El limón es un ingrediente clave en muchas recetas, desde marinadas hasta postres. Pero antes de usarlo, ¿sabías que la forma de cortarlo puede marcar la diferencia en la cantidad de jugo que obtienes?

1. Corte en rodajas y exprimir manualmente

Esta técnica clásica funciona bien si buscas un toque natural. Corta el limón en rodajas de unos 1 cm de grosor, con la piel en la misma. Colócalas sobre un plato, presiona con la palma de la mano y gira cada vez. El calor de tus manos ayuda a liberar los aceites esenciales y el jugo se mezcla con la pulpa, dando un sabor más profundo.

2. Corte a la mitad y uso de exprimidor manual

Para una extracción rápida y sin desperdicio, corta el limón por la mitad y colócalo en un exprimidor. Si no tienes uno, basta con un cuchillo afilado: haz una incisión en la parte superior, coloca la mitad sobre la tabla y, con el dorso del cuchillo, presiona y gira. La presión extrae el jugo con menos esfuerzo y mantiene la pulpa intacta.

3. Corte en cubos y licuado o extractor de jugo

Ideal para batidos o salsas, corta el limón en cubos sin la piel. Colócalos en una licuadora o en un extractor de jugo. Si prefieres un líquido más claro, pasa el jugo por un colador fino. Este método es perfecto cuando necesitas una gran cantidad de jugo para una granada de ensaladas o postres.

Consejos rápidos

  • Usa un cuchillo afilado para evitar que la pulpa se desgarre.
  • Si el limón está muy firme, déjalo reposar a temperatura ambiente 30 minutos antes de cortarlo.
  • Guarda el resto de la fruta en el refrigerador en un recipiente hermético; la pulpa se conserva hasta 3 días.

Con estos tres métodos, podrás maximizar el jugo de limón en cada preparación y añadir ese toque cítrico que tanto gusta a cualquier plato.

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