Durante los siglos de colonización, la comida típica de Cabo Verde no fue una sino, al menos, dos. Por un lado la cocina de subsistencia que preparaban los esclavos traídos del cercano continente africano y sus descendientes y, por otro, la de los colonos portugueses. Ésta, basada en preparaciones y productos llegados de forma regular desde el continente europeo.
La primera se basaba en el uso del maíz y el arroz. La segunda, en el trío de oro de la cocina mediterránea: pan de harina de trigo, vino y aceite de oliva. Por fortuna, hubo un momento en que ambas formas de entender la cocina se encontraron.
Así y por fortuna, hoy la comida típica de Cabo Verde es una irresistible fusión de ingredientes originarios de África y Europa y también de otros lugares del planeta. Los tradicionales guisos portugueses tienen su parangón en otros de origen puramente caboverdiano, como el búzio (a base de lapas) o la cachupa, auténtico plato nacional.
A todo ello se suma el gusto por los dulces, tan variados como irresistibles, y también el abundante uso de licores y bebidas fermentadas.
Feijoada, una tradición compartida
Si en la comida típica de Cabo Verde hay una receta que enlaza con el mundo luso esa es la feijoada. Un guiso a base de judías pintas (feijão) que combina con diferentes carnes, fundamentalmente de cerdo, verduras y especias varias. Un plato de origen brasileño que en Cabo Verde presenta sus propias versiones, marcadas por los ingredientes autóctonos de estas islas.

Cachupa, el plato nacional
La cachupa, el más conocido (y habitual) de los platos de la comida típica de Cabo Verde tiene como ingrediente fundamental el maíz. Esto ya demuestra la humildad de los orígenes de este guiso. Aunque lo cierto es que se trata de una preparación sabrosa y muy contundente.
Junto al maíz en una cachupa figuran también las judías pintas (feijão), yuca, calabaza, batata, tomates, carne de cerdo, chacinas o pescado, en función de la versión de que quien la elabore y también del presupuesto con el que cuente. Incluso hay cachupas cocinadas solo con productos vegetales. Eso sí, siempre se cocinan todos los ingredientes a fuego lento, incluso durante horas.
En muchos restaurantes y hogares, además, por las mañanas se toma la cachupa refogada, una especie de ropa vieja elaborada con las sobras del guiso del día anterior.

Caldo de peixe, el regalo del mar
Este plato de origen marinero, sin duda, es la versión caboverdiana de todos los caldos de pescado que elaboran los pueblos del Mediterráneo. De la bullabesa francesa al cuscús de pescado del Magreb, pasando por la levantina caldereta de pescado y marisco y el balear bullit de peix.
En el buen sabor de este guiso intervienen tanto los pescados (en función de mercado y capturas) como el sofrito a base de cebollas y otras verduras, que es la base sobre la que cuece todo ello.

Arroz de mariscos, cada temporada los suyos
En Cabo Verde tienen su propia interpretación de este plato tan típico de la cocina lusófaga, es decir, la de influencia portuguesa. Se trata de un guiso en el que los mariscos, que varían en función del mercado y la temporada, aportan su intenso y característico sabor al caldo en el que hierbe el arroz y ciertas verduras y especias.
A diferencia de la mayor parte de los arroces mediterráneos, se trata de un plato caldoso. Y, por lo general, destaca por la intensidad de su sabor.

Langosta, la reina de los mares
Hecha a las brasas de una buena parrilla, lo que en la comida típica de Cabo Verde se conoce como “lagostada”, se trata de una de las preparaciones culinarias estrella de ese país. Aunque, eso sí, no se trata de una propuesta para todos los bolsillos, pues es fácil entender la dificultad que supone capturar a las sabrosas langostas.
Estos mariscos, una vez asadsos, se condimentan con mantequilla de ajo y se acompañan con otras preparaciones típicas caboverdianas, como xerem (hecho con maíz) y batata.

Postres y dulces típicos, más allá de la influencia portuguesa
La comida típica de Cabo Verde es, por definición, golosa. A buen seguro como herencia de la tradición portuguesa y su repostería conventual. Entre los postres más populares destaca el dulce de papaya, al estilo del melocotón y otras frutas en almíbar. Se suele tomar frío y acompañado de queso local.
De igual forma (con queso) se toma la gobaiada, que es un pasta elaborada a partir de la carne de guayaba.
En los puestos de los mercados callejeros y en las vitrinas de los restaurantes se muestran golosos pasteles elaborados con harina y huevo, crema pastelera, coco y azúcar, que tanto recuerdan a de los buenos obradores portugueses.
Y también hay postres tan irresistibles como el flan de café, el pastel de queso y el dulce de coco.




