¡Amantes de las papas fritas, atención! Si siempre has soñado con esas papas doradas, crujientes por fuera y suaves por dentro, pero tus intentos terminan en desilusión, ¡este truco es para ti!

El aclamado chef José Andrés, una eminencia en el mundo culinario, ha compartido un secreto que cambiará tu forma de ver (y freír) este delicioso acompañamiento. Y no, no es tan complicado como crees. El error más común que la mayoría cometemos es… ¡no secarlas bien! Sí, así de simple.

Cuando las papas van a la sartén o freidora con exceso de humedad, el aceite se enfría rápidamente, y en lugar de freír, las patatas se cocinan al vapor. El resultado: blandas, aceitosas y lejos de la perfección.

¿La solución? Después de cortar tus papitas, sumérgelas en agua fría por unos 30 minutos. Esto ayuda a eliminar el exceso de almidón, que también contribuye a la blandura. Luego, y aquí viene la clave, ¡sécalas meticulosamente! Usa un paño de cocina limpio o papel absorbente. Deben estar lo más secas posible antes de entrar en contacto con el aceite caliente.

Y un tip extra del mundo chef: una doble fritura es magia pura. Primero, fríelas a una temperatura media hasta que estén cocidas pero sin color. Sácalas, deja que enfríen un poco, y luego dales un segundo golpe de calor a una temperatura más alta hasta que estén doradas y súper crujientes.

Así que ya lo sabes, para unas papas fritas de campeonato, el «no quedan crujientes» es un problema del pasado. ¡A disfrutar de este clásico con una textura inigualable!

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