Si eres amante del quesillo pero huyes de la «bomba» de azúcar que es el tradicional, ¡esta receta es tu salvación!
Usamos el dulzor natural y la cremosidad de la auyama para sustituir la leche condensada. El resultado es un postre con textura de cielo, sabor a especias y muchísimo más ligero.
Ingredientes
Para el quesillo
- 1 ½ tazas de puré de auyama cocida (bien escurrida, que no tenga agua).
- 3 huevos enteros + 1 clara.
- 1 taza de leche descremada o leche vegetal (almendras/coco).
- 1/2 taza de endulzante granulado (tipo eritritol o monk fruit) o papelón granulado si prefieres.
- 1 cucharada de vainilla.
- 1 cucharadita de canela en polvo y una pizca de nuez moscada.
Para el caramelo ligero
- 3 cucharadas de azúcar (sí, azúcar real, para que caramelice bien, es muy poca cantidad por porción)
- 1 cucharada de agua.
- Opcional: usa alulosa y monk fruit si quieres cero azúcar

Preparación
- En una quesillera o molde de metal pequeño, coloca las 3 cucharadas de azúcar (o la alulosa y el monk fruit) y el agua a fuego medio-bajo. No lo revuelvas con cuchara, solo mueve el molde. Deja que se derrita y tome un color dorado ámbar (¡cuidado se quema!). Espárcelo con cuidado por el fondo y paredes del molde. Deja enfriar.
- Precalienta el horno a 180°C.
- En la licuadora, coloca el puré de auyama, los huevos, la clara, la leche, el endulzante, vainilla y especias. Licúa a velocidad media hasta que todo esté perfectamente integrado y suave.
- Vierte la mezcla en la quesillera acaramelada. Tapa bien (si no tiene tapa, usa papel aluminio asegurando bien los bordes).
- Coloca la quesillera dentro de una bandeja más grande con agua caliente (que llegue a la mitad del molde del quesillo).
- Hornea por 50-60 minutos. Sabrás que está listo cuando al insertar un palillo en el centro, este salga limpio pero el quesillo aún se mueva un poquito como gelatina en el medio.
- Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera por lo menos 4 horas (mejor toda la noche) antes de desmoldar.



