Aunque cualquier época del año es buena para comer una buena ensalada, no podemos negar que se trata de uno de los platos que más comunes del verano. Una opción muy versátil, fresca y sencilla de preparar a la que puedes darle mucha alegría con diferentes aliños.  

Ensalada de brotes verdes, de canónigos, de garbanzos, de pasta, de arroz… lo mejor es que es un plato que acepta prácticamente cualquier ingrediente que le quieras añadir. Aunque creas que una vez has seleccionado los componentes ya tienes el trabajo hecho, lo cierto es que el aliño es fundamental. 

Los aliños pueden ir tan lejos como tu imaginación sea capaz. Con especias, con miel, con salsas, con jugo de carnes o de pescados… sobre aliños no hay nada escrito, y aunque para gustos los colores, lo cierto es que en este caso el orden de los factores sí altera el producto. 

El aceite, el último paso del aliño de la ensalada

Cuando hablamos del aliño tradicional de toda la vida, es decir, el compuesto por aceite, vinagre y sal, aunque estemos acostumbrados a echar estos ingredientes como buenamente los vamos teniendo a mano, lo cierto es que los chefs recomiendan seguir un orden que, si lo pensamos, tiene toda la lógica el mundo.

Concretamente, el orden correcto para aliñar la ensalada es echar primero la sal, después el vinagre y, finalmente, completar la salsa con el aceite.

El motivo por el que se debe hacer en este orden es porque, en caso de echar primero el aceite, este crea una película sobre los ingredientes de la ensalada que impiden que, posteriormente, el vinagre y la sal sean absorbidos. 

Por ello, asegúrate de añadir siempre el aceite al final del aliño para que así la sal y el vinagre puedan penetrar bien en los ingredientes. 

Fuente: https://www.20minutos.es

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