La pizza, ese símbolo universal de la cocina italiana, ha sido protagonista de debates culinarios durante décadas. Recientemente, varios chefs reconocidos han declarado que, lejos de la piña, existe un ingrediente que arruina la esencia de la pizza.

El consenso llega de fuentes del Diario AS, donde se destaca que la mayor amenaza es la salsa de tomate con exceso de azúcar. Cuando el tomate se endulza demasiado, el equilibrio ácido-ácido se pierde y la masa queda empapada, alterando la textura y el sabor clásico.
Para entender el impacto, pensemos en la salsa tradicional: un tomate fresco, un toque de aceite de oliva y una pizca de sal. Al añadir azúcar, la salsa se vuelve más espesa y se vuelve difícil de distribuir de manera uniforme, provocando una capa de sabor demasiado dulce que domina el queso y la masa.
Los expertos recomiendan usar tomates San Marzano, conocidos por su bajo contenido de azúcar natural, y limitar la cantidad de azúcar a una cucharadita por cada 500 g de salsa. Además, la temperatura de cocción debe ser controlada: un horno a 250 °C durante 8-10 minutos garantiza una base crujiente sin quemar la salsa.
¿Y la piña? A pesar de su popularidad en la pizza hawaiana, la fruta aporta una humedad extra que puede hacer que la masa quede blanda. Sin embargo, su efecto es menor que el de una salsa demasiado dulce.
En la práctica, los chefs aconsejan verificar la etiqueta del tomate en conserva y optar por productos sin azúcar añadido. También pueden usar salsa de tomate natural, condimentada con orégano y ajo, para preservar el sabor auténtico.
En conclusión, si buscas una pizza que honre la tradición, evita la piña y, sobre todo, la salsa de tomate con exceso de azúcar. Con estos ajustes, lograrás una experiencia deliciosa y fiel a la esencia italiana.



