¿Quién no ama unos buenos calamares a la romana, doraditos y con ese crujiente que te hace salivar? Es un clásico que siempre triunfa, pero lograr ese punto perfecto a veces parece un misterio. ¡Hasta hoy! Los chefs tienen un secreto que ha pasado de boca en boca, y es más simple de lo que imaginas: ¡cerveza en el rebozado!
Sí, leíste bien. Una pequeña cantidad de cerveza, preferiblemente lager o pilsner ligera, es el ingrediente mágico que transformará tus calamares. ¿Por qué funciona tan bien? La carbonatación de la cerveza crea burbujas en la mezcla, lo que resulta en una textura más aireada y ligera al freír. Además, el alcohol se evapora rápidamente, dejando una capa súper crujiente y sin sabores extraños. ¡Solo una delicia dorada!
Para aplicarlo, solo necesitas sustituir una parte del líquido que normalmente usarías en tu masa (agua o leche) por cerveza. No te excedas, un tercio de la cantidad total de líquido suele ser suficiente para notar la diferencia sin que el sabor de la cerveza se apodere. La masa debe quedar con una consistencia ligeramente espesa, que cubra bien los calamares sin ser demasiado densa.

Un par de trucos adicionales para unos calamares de diez:
1. Asegúrate de que los calamares estén bien secos antes de pasarlos por la masa. La humedad es enemiga del crujiente.
2. Utiliza un buen aceite para freír, como el de girasol, y mantenlo a una temperatura constante de unos 170-180°C. Si el aceite está frío, absorberán demasiado y quedarán blandos. Si está demasiado caliente, se quemarán por fuera y quedarán crudos por dentro.
3. Fríe en pequeñas tandas para no bajar la temperatura del aceite.
Con estos consejos, tus calamares a la romana no solo serán crujientes y deliciosos, ¡sino que deslumbrarás a todos! Anímate a probar este truco de chef y convierte tu cocina en el mejor restaurante de mariscos.




